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Alexis o el tratado del inútil combate, Marguerite Yourcenar



- Todos somos distraídos porque tenemos nuestros sueños; sólo la continua repetición de las cosas termina por impregnarnos en ellas.

- Todo silencio está hecho de palabras que no se han dicho.

- Nuestras obras representan un periodo de nuestra existencia que hemos pasado ya, en la época en que las escribimos.

- El placer y el sufrimiento son dos sensaciones muy parecidas.

- No veo por qué el placer tiene que ser despreciable por ser sólo una sensación, cuando el dolor también lo es. 

- Los demás ven nuestra presencia, nuestros ademanes, nuestra manera de formar las palabras en los labios; sólo nosotros podemos ver nuestra vida. 

- La gente que habla de oídas se equivoca casi siempre, porque sólo ven lo de fuera y lo ven de una forma grosera. No se figuran que los actos que juzgan reprensibles puedan ser al mismo tiempo fáciles y espontáneos, como lo son la mayoría de los actos humanos. Echan la culpa a los malos ejemplos, al contagio moral y sólo retroceden ante la dificultad de explicarlos. No saben que la naturaleza es más diversa de lo que suponemos: no quieren saberlo porque les es más fácil indignarse que pensar. 

- La vida en común desarrolla la brutalidad.

- Toda felicidad es inocencia. 

- El sufrimiento nos hace egoístas porque nos absorbe por entero; sólo más tarde, en forma de recuerdo, nos enseña la compasión.

- No son nuestros vicios los que nos hacen sufrir, sólo sufrimos por no poder resignarnos a ellos. 

- Tener mérito al abstenerse de cometer una falta es ya, de alguna manera, sentirse culpable. 

- No estamos completamente solos, por desgracia; siempre estamos con nosotros mismos.

- El mundo, a veces demasiado severo, compensa su dureza con su falta de atención.


El eclipse de Yukio Mishima

EL ECLIPSE DE YUKIO MISHIMA, Shintaro Ishihara
Narrativas Gallo Nero


“Con la perspectiva que me ofrece mi experiencia en este mundo, te digo que si quieres ser excelente en el deporte, tienes que serlo también en el arte. Si eres un deportista que escribe una novela sin ningún valor, eso significa que profanas el deporte, la literatura y a ti mismo”. (Mishima)

Mishima firmó grandes obras, fue un escritor fascinante, un hombre fuerte y débil a un mismo tiempo, plagado de contradicciones. 

A grandes rasgos se puede afirmar que Mishima tenía una fuerte conciencia de sí mismo y se creía superior a los demás. ¿Cuándo empezó a sentirse una especie de elegido? ¿Cuándo nació en él esa conciencia? Es ese proceso el que llama poderosamente mi atención.

Nadie lo dudaba. No que fuera un elegido, sino que eso era lo que pensaba de sí mismo. De haber sido otro, no solo habría resultado ridículo sino peligroso, pero él no toleraba que nadie se atreviera a pensar semejante cosa y por mucho que algunos se exasperasen, nadie le llevaba la contraria.

Solo un soberano tiene derecho a proclamar ante los demás su carácter absoluto. Si un artista hace lo mismo, solo provocará una reacción: el aislamiento. Si uno se pone a pontificar sobre cuestiones tan grandes como la nación o la cultura, los demás, especialmente los compañeros de profesión, no tendrán más remedio que protestar porque al hacerlo, uno se aleja del verdadero arte.

Mishima terminó por perder su lugar en el mundo y fue incapaz de encontrar uno nuevo. No le quedó más remedio entonces que reunir por sus propios medios a un grupo de inocentes aduladores que se emocionaban con sus palabras, con sus ideas y con la aparente seguridad y orden que simbolizaban los uniformes de la Sociedad del Escudo.

Nadie niega su talento, su brillantez, sus intuiciones acertadas sobre el futuro del país, pero de ahí a considerarle un genio o un líder hay un gran trecho y dependerá siempre de valoraciones subjetivas. Por mucho que sus predicciones y temores sobre la realidad japonesa terminaran por hacerse realidad, eso no le convirtió en absoluto en alguien infalible. 

Quizá sea una forma extraña de plantearlo, pero últimamente he ojeado un álbum de fotos suyas publicado por Shinchosha, y me ha dado por pensar que los verdaderos genios nunca tienen cara de ello, como sí pretenden mostrar las fotos de Mishima. Arthur Rimbaud, por ejemplo, Raymond Radiguet, Évariste Galois o Wolfgang Amadeus Mozart, tienen una expresión en las fotos o en los retratos más normal de lo que cabría esperar para personajes de su talla, y uno no se cansa de mirarles. Algo muy distinto sucede con el álbum de fotos de Mishima. Después de verlo y volver a verlo, me sentía agotado, saturado. Las fotos del Mishima joven son excepcionales por su naturalidad, pero desde que irrumpe en el mundo literario, su fama crece y se hace un nombre, sus fotos empiezan a rezumar una exagerada conciencia de sí mismo, un ego desmedido. Si se trata de gestos no intencionados o del resultado del brillo de la gloria, dependerá del juicio de cada cual, pero a mi me dejan exhausto.

Mishima ni siquiera pasaba por alto la intrascendencia de de una simple foto. Me aconsejó, sin que yo se lo pidiera, cómo actuar en el mundo literario, cómo y por qué decidir el formato de las sesiones fotográficas para las revistas a las que asistía. Para él, los redactores de los periódicos y de las revistas eran aspirantes frustrados a escritor, y al no haberlo logrado padecían un complejo de inferioridad respecto a los verdaderos autores. Por eso, si se dejaba la elección de una foto en sus manos, siempre elegirían la peor. Sus carcajadas al decírmelo no escondían que creía de verdad en lo que decía. 

La foto del martirio de San Sebastián reflejó al verdadero Mishima, su estética perversa. 

Puede ser una consecuencia lógica que una persona convencida de su talento termine por caer en el narcisismo. Mishima tuvo conciencia de ese talento desde muy temprano, pero estoy seguro de que no se embriagó de sí mismo hasta estar convencido de que al fin había logrado tener el cuerpo que tanto ansiaba. 

Mishima era un zorro viejo, y cuando alguien le pillaba en un renuncio sabía cómo arreglárselas para salirse con la suya.

Rintaro Hinuma, miembro del movimiento agrupado en torno a la revista Hihyo, le dijo a Mishima después de leer El sol y el acero: “si has escrito semejante cosa, no te queda más remedio que suicidarte. Cada vez que se lo encontraba, le preguntaba: “¿todavía no estás muerto?”

Tengo la impresión de que las personas ajenas a la creación literaria tienen una visión objetiva sobre las obras y son capaces de analizarlas con mayor exactitud. 

Sin embargo, Mishima hizo causa de su virilidad, confundió lo privado con lo público, lo interesante con lo superfluo, y el porqué de todo eso constituye un verdadero misterio. No supo mantener la distancia con algo que pertenecía a su estricta intimidad e introdujo en su obra una parte de su experiencia vital que no aportaba nada a la creación literaria. Por eso, como ya he afirmado al comienzo de este libro, la mayor desgracia de sus lectores contemporáneos fue la de tener que lidiar con su poderosa sombra.

La homosexualidad era una de sus ficciones o , en palabras de Shichiro Fukazawa, una ficción resultado de una pulsión irracional.

El culturismo podía ser un recurso eficaz para complementar otro deporte, pero de ningún modo se podía considerar un deporte en sí mismo. Todos los expertos o profesionales así lo reconocen. El cuerpo que se consigue mediante el culturismo es de una categoría inferior al que se obtiene con disciplinas que exigen funciones y destrezas variadas. El cuerpo de los culturistas es para ser admirado, nada más. Si ese es el objetivo, convertirse en objeto de admiración, y nada más, en ese caso es eficaz.

El culturismo no consiste para mí más que en ejercicios aburridos y repetitivos. No tiene ninguna de esas virtudes. Si uno aguanta las repeticiones, obtiene un beneficio rápido, como si comparara acciones seguras en bolsa. Hay personas como Mishima que sienten la necesidad de hacerlo, se alegran y agradecen la rutina que les impone, pero hay otros a los que eso no les satisface en absoluto. Sea como sea, no hay regla general. Cada cual es un mundo, y para continuar con el símil de las acciones en bolsa diré que son diferencias como las de las acciones con cotización oficial y las acciones de cotización no oficial.

El deporte que requiere talento físico, de ningún modo conduce a la soledad, sino que obliga a gestionar una relación compleja con otra gente en un plano físico y psíquico. Todo eso no tiene nada que ver con la embriaguez que sienten los culturistas que superan la tiranía de la repetición. A ellos, el talento no les sirve de nada. Por eso, para los verdaderos deportivas el de los culturistas es un mundo espantoso.

La hipocresía que Mishima cometió consigo mismo fue que se regaló un cuerpo falso y trató de convencerse de que no lo era.

Creo recordar que cuando Mishima empezó a muscular al fin a los ojos de los demás, me sacaron unas fotos en mi velero para una revista en las que se me veía desnudo de cintura para arriba. Era pleno invierto, el mar estaba en calma y para disfrutar del espléndido sol de aquel día, me quité el jersey que llevaba puesto. Me sacaron la foto desde otro barco con un vaso en la mano. El fotógrafo era Eikou Hosoe, autor de una famosa sesión de Mishima titulada El castigo de las rosas.
Al día siguiente de publicarse, Mishima me llamó. Reproduzco a continuación la conversación que tuvo lugar entre nosotros:

- He visto tus fotos -parecía divertido, pues soltó una de sus habituales carcajadas-. Estás acabado. He sentido lástima por ti. ¿Qué querías, que todo el mundo viera tu tripa? Me dan ganas de llorar.
- ¡Ah, esa foto! No me parece tan horrible, la verdad.
- Si ni si quiera tú te das cuenta, aún peor. ¿Por qué no entrenas un poco?

Hay una anécdota que explica cómo Mishima entendía su cuerpo. Me la contó H., un conocido editor. Un día fue a recoger un manuscrito a casa de Mishima. Había terminado de trabajar y se lo encontró tendido al sol boca arriba, desnudo. Mishima no cambiaba de postura en ningún momento. H. le preguntó por qué no se daba la vuelta para broncearse también por la espalda. “No tomo el sol en la espalda porque no se ve”, le dijo. Pero aunque se trate de una escultura, ¿acaso no se admira el conjunto por todos sus lados, no solo por el frente?

Mishima me contaba divertido sobre su experiencia en el cine, que para habituarse a ese mundo bromeaba con los técnicos, con los carpinteros y tramoyistas y de vez en cuando les daba una gratificación. Sin embargo, también ellos eran profesionales y comprendían lo que sucedía. No podían entrar en su juego y le observaban sin decir nada. Al final, el ambiente terminó por contagiarle. No sé si fue por la dedicación que Mishima ponía en el trabajo o por su enorme sentido de la responsabilidad, pero terminó por caerse de verdad durante la grabación de esa escena. No hizo falta comprobar si era válida o no. No fue una interpretación. Se hirió gravemente y tuvieron que ingresarle en el hospital con una profunda brecha en la frente. Él, que había renunciado al boxeo después de dos combates preocupado por los golpes que le aturdían, terminó por golpearse contra una escalera metálica más dura y peligrosa que cualquier puñetazo. 

La vida de Mishima fue una actuación de principio a fin.

Estoy seguro de que la causa última de aquel extraño suicidio suyo fue su exceso de ego. Alguien que decide acortar su existencia, sea quien sea, no lo hace sin la conciencia de la extrema gravedad de su acto. Visto de ese modo, el suicidio de Mishima fue inevitable. 

La leyenda de su homosexualidad terminó con su primer libro.

De no haber practicado culturismo, kendo, ni otras cosas, nunca habría escrito una obra de teatro sobre Hitler, ni hubiera hablado de política o de nación. 

Aquella era una época en la que incluso los candidatos del Partido Comunista de Japón visitaban en Año Nuevo el santuario de Ise, acompañados de jóvenes comunistas. Mishima proponía un régimen imperial absolutista y la protección a ultranza de la cultura que simbolizaba. Para lograrlo no veía otro camino que el golpe de Estado. Aunque hubiera tenido éxito en su aventura, para el Emperador no habría sido en realidad nada más que una molestia. 

“Proteger la libertad es una cuestión secundaria. No es prioritario para los seres humanos. Si me preguntan si moriría para defender la democracia, diría que no, en absoluto.” (Mishima)

Reprochaba y despreciaba a las personas que no tenían un cuerpo cuidado, si les llamaba afeminados, estaba seguro de que los que sí lo deseaban pero no podían lograrlo por las razones que fueran, se inquietarían movidos por la envidia. Pero él, precisamente, era el menos indicado para drogarse el derecho a despreciar a nadie. 

Mishima empezó a repetir de manera obsesiva que no quería verse a sí mismo con cincuenta años. Quizá sea una declaración que se presta a un análisis psicoanalítico, pero el caso es que vino a sumarse al presentimiento de su muerte prematura que ya abrigaba desde que era un niño precoz. No obstante, me parece conveniente señalar que si una de las causas del suicidio de Mishima fue el miedo a la caducidad de su cuerpo, la razón de fondo era que ese cuerpo no era funcional o, más bien, que había pasado por alto la importancia de darle una función.

Ya fuera béisbol, boxeo o corridas de toros, ejemplos de los que Mishima se servía para evidenciar la existencia del enemigo, no hay jugador que golpee con el bate, luchador que propine un puñetazo o torero que agite el capote, que tenga plena conciencia de lo que hace, que piense en el detalle concreto de lo que tiene enfrente. No se puede devolver una pelota si uno piensa que se le acerca a ciento cincuenta kilómetros por hora; no se puede evitar un puñetazo si se piensa que el oponente es más fuerte, ni se puede torear a un animal de la envergadura de un toro, si uno piensa que le va a empotran a la primera de cambio. 

Mishima dijo que llegaríamos a entenderle del todo gracias a la obra “El sol y el acero”. Me pregunto si fue una afirmación a modo de testamento. De ser así, resulta exagerada. 

Fueran cuales fueran las consecuencias, Mishima escribió su libro justo antes de suicidarse, pero ambas cosas no se pueden relacionar. “El sol y el acero” puede contener insinuaciones sobre su muerte, pero deberíamos evitar sus trampas y leerla como habríamos hecho si aun siguiera vivo.

“El sol y el acero” es un estorbo y por mucho que parezca una coartada, en realidad es una prueba irrefutable de un delito. Para ocultar numerosas contradicciones, falsedades y disgregaciones, Mishima entró en asuntos como la política, la nación, la cultura y hasta el Emperador. Todo para decorarse. 

No podía imaginar lo que iba a decir. Lo que expuso a continuación fue un plan detallado para un golpe de Estado que correría a cargo de las Fuerzas Armadas de Autodefensa. Una división del Ejército de Tierra podría dirigirse a no sé dónde, algunos tanques emplazarse en tal lugar, la Armada protegería los puertos y la aviación se encargaría de llevar a cabo vuelos rasantes sobre el cielo de las ciudades para crear una sensación de amenaza. El parlamento se disolvería, Sato asumiría el cargo de Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario, cambiaría la Constitución y redefiniría las funciones del Emperador. Mencionó otras cuestiones importantes para él, los objetivos que se alcanzarían al controlar determinadas cosas y al final detalló un plan para futuro inmediato de Japón.

Me doy cuenta de que siempre nos divirtieron sus extravagancias e imagino que también disfrutaba. Con el paso del tiempo, en cambio, me doy cuenta de lo irresponsables que fuimos. No quisimos llegar hasta el fondo de él para comprender hasta qué punto iba en serio. Nadie le ofreció un salvavidas ni le preparó una red que le salvara en su caída mortal. De todos modos, si alguien se hubiera tomado la molestia de hacerlo, le habría rechazado de plano. ¿Cómo pretendía participar en política vestido con aquel uniforme deslumbrante? Cuanto más leo sus textos, menos le entiendo.

Todos sus argumentos no eran sino conexiones entre opuestos que habitaban en el interior del excelente escritor que era: Oriente y Occidente, idea y emoción, clasicismo y futuro. Como dijo Oswald Spengler, al superar ese tipo de oposiciones y disgregaciones, se insinuaba una inevitable dialéctica histórica consecuencia del roce entre culturas distintas. En ese sentido, lamento profundamente no tener cerca a una persona como Mishima en esta época para poder discutir con él sobre lo que nos ocurre.

Imagino que siempre temió que pudiera convertirse en un viejo escritor homosexual como el de El color prohibido, en un extraterrestre como el de su relato El planeta hermoso

“Casi no puedo decir “he vivido”. Es como si me hubiera pasado el tiempo tapándome la nariz. No tengo esperanza en el futuro de nuestro país. Cada día siento con más fuerza que de seguir así, Japón desaparecerá. En su lugar quedará un país irreconocible perdido en un rincón de Extremo Oriente, sin vitalidad, vacío, neutral, de color tenue, acomodado, astuto solo cuando se trate de defender sus intereses. Ni siquiera soy capaz de hablar a estas alturas con gente que se desentiende de lo que ocurre a nuestro alrededor.” (Mishima, “Mis veinticinco años”)


“Alguien incapaz de convertirse en un fanático no vale.” (Mishima)

Me pregunto si sabrá, allá donde esté, que una de las razones de nuestro irremediable aburrimiento en nuestra prosperidad es su ausencia. 


El materialismo cobra cada vez más importancia, pone en primer plano el cuerpo, los sonidos de la música. ¿Sabías que existía una cosa que se llama la “música concreta”? A mí me gusta la música electrónica, pero no deja de ser algo muy materialista. Ni siquiera son sonidos que tengan un sentido concreto o un significado. En esa música solo existen los producidos por máquinas. Puede que al arte le pase lo mismo y empiece a adoptar esa misma tendencia. No obstante, la esencia de una obra de arte no creo que haya cambiado. (Mishima)

Los seres humanos no podemos vivir sin creer en algún valor. Para eso sería  mejor morir cuanto antes. (Mishima)

Debemos convencernos de que los seres humanos perduran. De eso trata la literatura. No es una cuestión mediocre. (Mishima)

He tenido un hijo. No sé lo que te parecerá a ti, pero esta época en la que vivimos me resulta especialmente aburrida. Un tiempo verdaderamente aburrido. (Mishima)

Desde que escribí Confesiones de una máscara, no se me va la idea de la cabeza de que la novela es como la cocina de la vida. Por mucho que parezca estética, es acción; la acción de un escritor, su interpretación del mundo. Como la vida misma, vamos. La pura objetividad es inalcanzable. (Mishima)

Cuando escribo algo e intento alejarme de los márgenes del purismo, enseguida me critican. (Mishima)

Los japoneses carecemos de metodología, pero tenemos un apego inconsciente por lo novedoso. Como tendemos al formalismo, reproducimos esa novedad, la adaptamos y la llevamos a un grado de perfección. (Mishima)

El teatro occidental buscó la originalidad y eso significó su fin. (Mishima)

Proteger la libertad es una cuestión secundaria. No es prioritario para los seres humanos. Si me preguntan si moriría para defender la democracia, diría que no, en absoluto. (Mishima)

El único camino que conduce a la libertad es la aceptación del destino. (Mishima)

Los seres humanos siempre intentamos trascender nuestros límites. En eso hay cierta insolencia que nos conduce hasta la democracia. Tenemos que destruir eso. (Mishima)

Luchar contra el destino implica un destino. Un destino de rebeldía. (Mishima)

El régimen imperial me parece el fundamento que garantiza la totalidad del sistema cultural de nuestro país. Es decir, sin el régimen imperial como eje central de nuestra cultura, no sabemos hacia qué lado nos moveríamos. Es una especificidad nuestra que sobrevive desde la antigüedad. Lo que se desplazaba hacia la derecha o hacia la izquierda tradicionalmente, terminaba siempre por volver al centro equilibrado por la figura del Emperador. La nefasta influencia,  por ejemplo, que supuso el contagio con Occidente trajo consigo, sin ir más lejos, la desaparición del erotismo en la cultura japonesa. Más tarde reapareció un erotismo endeble, prestado, que nada tenía que ver con nuestra tradición. Era en realidad una forma de hedonismo, ese concepto de disfrutar de un momento. (Mishima)

No creo que la democracia al estilo de los Estados Unidos resucitara nuestra cultura. Solo una parte. Por razones así no me gusta la política. (Mishima)

Mi idea es que debemos garantizar la permanencia de un principio que sostenga nuestra identidad cultural. Por algo así, yo entregaría mi vida. De todos modos, una garantía así no la ofrece la política. (Mishima)

El hombre no es un animal, sino un principio. Si dices hombre, todo el mundo piensa en un animal. Para las mujeres, por ejemplo, los hombres somos un pene. Más grande o más pequeño dependerá de su punto de vista. Sin embargo, el hombre es un principio total. Las mujeres no. Las mujeres no son más que una existencia. Los hombres tenemos que proteger a menudo nuestros principios… si se trata de uno mismo, no hay que sufrir para proteger ningún principio. En ese caso, es mejor no decir nada, no pelear, no actuar aunque te escupan en plena calle o te humillen. Es mas fácil esconderse en casa. Pero si un hombre lo es de verdad, es porque debe proteger el principio que representa. (Mishima)

Hemos ofrecido buenos alimentos a la izquierda. Les hemos servido platos cocinados por nosotros y se los han comido. Son cuervos que se han colado por las ventanas abiertas y han acabado con las sobras. Primero se comieron el nacionalismo, después el anticapitalismo, tercero las acciones contra el sistema. Ya es un problema que nos hayan arrebatado esas tres cosas. El cuarto plato aún no nos lo han quitado. Se trata del régimen imperial. Se lo han comido todo atraídos pos su sabor. (Mishima)



Milagros de vida, J.G. Ballard




- Supongo que los dirigentes japoneses habían decidido que Shanghai les resultaba más valioso como próspero centro comercial e industrial, y todavía no estaban preparados para exponerse a un enfrentamiento con las potencias occidentales. La mayor parte de mis primeros recuerdos datan de este periodo. La vida en Shanghai parecía una sucesión interminable de fiestas, bodas suntuosas, galas en el club de natación, proyecciones de películas en la embajada británica, espectáculos militares representados en el hipódromo, elegantes estrenos cinematográficos, todo ello bajo las bayonetas de los soldados japoneses que vigilaban los puntos de control dispuestos alrededor de la colonia. 

- A pesar de mis heroicos viajes en bicicleta, mi aislamiento de la vida china era casi total. Viví en Shanghai durante quince años y no aprendí una sola palabra de chino. Aunque mi padre contaba con numerosos empleados chinos y había recibido lecciones de chino, jamás pronunció una sílaba de aquella lengua a ninguno de nuestros criados. Yo nunca tomé comida china, ni en casa ni durante las múltiples visitas a hoteles y restaurantes que hice con mis padres y sus amigos. 

- Admiraba a todo el que tuviera la capacidad de poner nerviosa a la gente. 

- Los británicos tardarían años en recuperarse de lo ocurrido en Dunkerque, y los ejércitos alemanes ya se habían adentrado en el corazón de Rusia. Pese a mi admiración por los soldados y pilotos japoneses, era profundamente patriótico, pero me daba cuenta de que el Imperio británico había fracasado. 

- Había visto a los soldados japoneses de cerca y sabía que eran más fuertes, estaban más disciplinados y contaban con un mando mejor que los soldados británicos y estadounidenses de Shanghai, que parecían aburridos y únicamente interesados en volver a casa. 

- La sensación de que la realidad era un decorado que se podía desmontar en cualquier momento, y de que, por muy espléndido que algo pareciera, podía ser barrido con los restos del pasado. 

- En la primavera de 1943 yo estaba encantado de poder disfrutar al máximo de mi nuevo mundo. 

- Tengo la impresión de que durante el primer año de internamiento, la vida en el campo fue tolerable para mis padres y la mayoría del resto de adultos.

- Yo también hice amistad con varios jóvenes guardias japoneses. Cuando estaban fuera de servicio, los visitaba en los bungalows del personal, a cincuenta metros del bloque G, y me dejaban meterme en sus bañeras de agua caliente y ponerme sus trajes de kendo.

- Yo sabía que podían ser brutales, sobre todo cuando actuaban bajo las órdenes de sus suboficiales, pero por separado eran relajados y simpáticos.

- La consecuencia más importante que el internamiento tuvo para mí fue que por primera vez en mi vida estaba muy unido a mis padres. Dormía, comía, leía, me vestía y desnudaba a escasos centímetros de ellos en la misma habitación pequeña, como las familias chinas más pobres que tanta lástima me daban en Shanghai. Pero disfrutaba de aquella proximidad, que imagino ha constituido una parte central del comportamiento humano a lo largo de la evolución. Cuando estaba tumbado en la cama por la noche podía alargar el brazo y coger la mano de mi madre, aunque nunca lo hice. 


- Puede que el campo de Lunghua fuera una especie de cárcel, pero era una cárcel en la que yo encontré la libertad. Mis padres siempre estaban cerca para contestar cualquier pregunta que me pasara por la cabeza… De ninguna manera me consideraba un inadaptado (lo que sin duda ocurrió cuando fui a Inglaterra en 1946).

- A pesar de la escasez de comida del último año, los inviernos glaciales (vivíamos en edificios de hormigón sin calefacción) y la incertidumbre del futuro, fui más feliz en el campo de lo que lo fui hasta que me casé y tuve hijos.

- No recuerdo que mis padres me dieran nunca comida, y estoy seguro de que ningún padre compartía su ración con sus hijos. Todas las madres que se encuentran en campamentos para prisioneros o zonas asoladas por la hambruna saben que su salud es crucial para la supervivencia de sus hijos.

- Afortunadamente, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki pusieron un fin repentino a la guerra. Al igual que mis padres y el resto de personas que sobrevivieron a Lunghua, he defendido desde hace mucho tiempo el lanzamiento de las bombas estadounidenses. 

- Por muy valientes que fueran, los soldados y pilotos japoneses pertenecían al pasado. Yo sabía que Estados Unidos era el futuro que ya había llegado. Me pasaba todo el tiempo libre mirando al cielo. 

- Shanghai no tardó en abrir todas sus puertas y encender dos sus luces, y recibió a sus nuevos visitantes estadounidenses como era tradicional en ella, con miles de bares, prostitutas y casas de juego.

- La familia alemana que vivía en la casa de enfrente fue expulsada, y dos oficiales de inteligencia estadounidenses muy simpáticos ocuparon su lugar.

- Los estadounidenses formaban parte de la administración de Shanghai y me llevaban con ellos en sus trayectos por la ciudad, durante los que visitaban las prisiones militares donde estaban encarcelados los soldados japoneses y los colaboradores chinos en las condiciones más espantosas. 

- La sensación de poder de Estados Unidos era abrumadora. 

- Nadie podía imaginar que las luces de Shanghai permanecerían apagadas durante décadas cuando los comunistas liderados por Mao Tse-tung se hicieron con el control.

- Al mirar a los ingleses que me rodeaban resultaba imposible creer que hubieran ganado la guerra… hablaban como si hubieran ganado la guerra, pero actuaban como si la hubieran perdido. Era evidente que estaban agotados por la guerra y que esperan poco del futuro.

- La esperanza también se racionaba, y la gente tenía la moral baja.

- Me di cuenta muy rápidamente de que la Inglaterra en cuya creencia me habían educado era una fantasía total. La clase media inglesa había perdido la seguridad. Incluso las personas relativamente adineradas, como los amigos de mis padres  - doctores, abogados, directores generales-, llevaban un estilo de vida muy modesto, con casas grandes pero poco calientes y una dieta insulsa muy escasa. Pocos viajaban al extranjero, y la mayoría de los privilegios de los que gozaban antes de la guerra, como los criados y un nivel de vida acomodado que les había otorgado por derecho, se veían ahora amenazados.



- ¿Deberíamos haber ido a la guerra en 1939, teniendo en cuenta lo mal preparados que estábamos y lo poco que hicimos para auxiliar a Polonia, a la que Neville Chamberlain nos había obligado a ayudar al declarar la guerra a Alemania? Pese a todos nuestros esfuerzos, la pérdida de muchas vidas audaces y la destrucción de nuestras ciudades, Polonia fue rápidamente invadida por los alemanes y se convirtió en el escenario de la mayor carnicería de la historia. ¿Deberían haber esperado unos años Gran Bretaña y Francia hasta que los rusos hubieran sufrido la peor parte del poder militar alemán? Y, lo que es más importante desde mi punto de vista, ¿deberían haber atacado Pearl Harbor los japoneses si hubieran sabido que no solo se enfrentaban a los ejércitos, la armada y las fuerzas aéreas estadounidenses, sino también a los de Francia, Gran Bretaña y Holanda? La imagen de las tres potencias coloniales derrotadas o eliminadas por los alemanes habría inclinado la balanza en los cálculos de los japoneses. 

- ¿Pagaron los ingleses un terrible precio por el sistema de autoengaños en el que se sustentaron casi todos los aspectos de sus vidas?

- Actualmente la ciencia ficción es el único rincón en el que sobrevive el futuro, del mismo modo que los dramas de época televisivos son el único rincón en el que sobrevive el pasado. 

- Tal vez yo pertenezca a la primera generación para la cual la salud y la felicidad de sus familias es un indicador significativo de su bienestar mental. La familia y todas las emociones que alberga son un modo de poner a prueba las mejores cualidades de una persona, un trampolín en el que uno puede saltar cada vez más alto, cogido de la mano de su mujer y sus hijos.

- Los sesenta fueron una época mucho más revolucionaria de lo que los más jóvenes comprenden actualmente, y la mayoría se imagina que la vida en Inglaterra siempre ha sido muy parecida a la de hoy día, salvo por los teléfonos móviles, los correos electrónicos y los ordenadores. Pero entonces tuvo lugar una revolución social, tan importante en muchos aspectos como la del gobierno laborista de la posguerra. La música pop y la era espacial, las drogas y Vietnam, la moda y el consumismo se confundieron en una mezcla estimulante y volátil. 

- Uno de los principales motores  de cambios en los sesenta fue el uso totalmente informal de las drogas, una cultura generacional por derecho propio. Muchas drogas, encabezadas por el cannabis y las anfetaminas, eran de tipo recreativo, pero otras, principalmente la heroína, estaban destinadas a su uso en unidades de cuidados intensivos y pabellones de cáncer terminal y eran muy peligrosas. El tema generó un gran escándalo moral, mientras se hacían reivindicaciones absurdas por la transformación de la imaginación inducida por el LSD. La generación de los padres luchaba tras una barricada de gin-tonics, mientras los jóvenes proclaman que el alcohol era el verdadero enemigo del futuro. 

- Constituye un ejemplo de la fusión de ciencia y pornografía que La exhibición de las atrocidades pronosticaba para el futuro próximo. Muchos de los “experimentos” imaginarios descritos en el libo, en el que grupos de amas de casa voluntarias son expuestas al visionado de horas de películas pornográficas y luego sometidas a pruebas para comprobar sus reacciones (!), se han llevado a cabo desde entonces en institutos de investigación de Estados Unidos.





El mito de la guerra buena - EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial Jacques R. Pauwels

EL MITO DE LA GUERRA BUENA
EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial
Jacques R. Pauwels



- Deseo aclarar que no se aleja del enfoque tradicional en un intento de convencer al lector de que Hitler no fue realmente tan terrible o de que el nacionalsocialismo tenía sus lados positivos, como es el caso de algunos recientes tratados sobre la época, Esta síntesis se basa en la irrefutable premisa histórica de que Hitler y sus secuaces nazis fueron desmedidos criminales y el nazismo un sistema despiadado basado en una ideología inhumana y despreciable.

- En este libro, por tanto, la Segunda Guerra Mundial no se presenta como la “Guerra Buena”, como la cruzada americana contra el fascismo y el militarismo, sino como un conflicto de intereses , donde los negocios, el dinero y los beneficios fueron lo verdaderamente importante. 

- La política de EE.UU. durante la guerra no puede explicarse en función de los motivos, objetivos y pensamiento del presidente Roosevelt, como usualmente hacen muchos historiadores que todavía suscriben con fe la antigua teoría de que los llamados “grandes hombres” determinan el curso de la historia. 

- Es la historia quien determina cuales son los grandes hombres y no al revés. 

- El auténtico centro neurálgico de esta Elite del Poder se encuentra en las gigantescas corporaciones americanas, tales como la Ford, General Motors e ITT, nombres que lo dirigen todo en el mundo pero especialmente en América. 

- No hay país en el mundo en el que los negocios tengan tanta influencia en el gobierno como en EE.UU. y ningún otro gobierno ha ido tan lejos en sus esfuerzos por favorecer la libertad de las empresas y el capitalismo sin trabas. 

- A EE.UU. se le sirve mejor siendo crítico y realista respecto a su historia reciente que defendiendo motor e ilusiones.

- A veces se piensa que la Unión Soviética sólo logró sobrevivir a los tanques nazis gracias a la ayuda americana, pero esto es extremadamente dudoso. 

- El gobierno americano los mandos militares sabían muy bien que debido a  esa nota habría riesgo de guerra, pero fingieron sorprenderse ante el repentino ataque a su base naval de Pearl Harbor, cerca de Honolulu, el domingo 7 de diciembre de 1941. El pueblo americano se conmocionó con una acción que no podían saber que era provocada en cierto modo por su propio imperio. 

- “No fueron los ataques de Hitler a los judíos lo que llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial… Lo que les hizo participar plenamente en la guerra fue el ataque japonés sobre la base naval de Pearl Harbor… Fue el ataque japonés a un enclave del Imperio Americano en el Pacífico”. (Howard Zinn)

- Y Noam Chomsky apunta que Oahu, la isla donde está situada Pearl Harbor, había sido tomada a los hawaianos (junto con el resto de sus antes idílicas y ahora totalmente comercializadas islas), medio siglo antes “por medio de la violencia y el subterfugio”. 

- Es común y frecuente que la mayoría de los textos de historia de la guerra prefieran limitarse a contar las batallas que se libraron en lejanos lugares al otro lado de los océanos Atlántico y Pacífico. 

- El termómetro del Dow Jones tiende a subir cuando el nivel de desempleo aumenta, porque esto último es más ventajoso para los negocios. (Un razonamiento que se cita con frecuencia es que el empleo creciente crea presión para elevar los salarios. Algo que se supone que es perjudicial para “la economía” porque es “inflacionario”; por otro lado los elevados beneficios nunca se perciben como “inflacionarios”). A la vista de esto puede comprenderse que el gobierno americano, cuya primera raison d’etre es defender los intereses de los empresarios, haga que apoya el pleno empleo como un ideal teórico, pero nunca apoye este ideal como política práctica. 

- La Elite del Poder aprendió otra lección trascendental:  que la huelga y otras acciones colectivas constituían el arma más efectiva disponible para los trabajadores. Precisamente por esto las películas de Hollywood sugieren una y otra vez que los problemas se resuelven mejor mediante heroicas acciones individuales, en contraste con la supuesta apatía e ineficacia de las masas; en las llamadas “películas de acción” todo se centra siempre en acciones individuales, nunca en acciones colectivas. De esta forma se busca ir minando, entre los que podrían beneficiarse de ello, el interés y la confianza en las acciones colectivas, que causaron fuertes dolores de cabeza a la Elite del Poder durante la guerra. 

- Nació en América la imagen del nazi como un malhechor, un villano, una caricatura; una imagen que ha sobrevivido hasta nuestros días en producciones de Hollywood del tipo de Indiana Jones. Sin embargo, esta campaña de propaganda tan simplista, no contribuyó absolutamente nada al genuino entendimiento del complejo fenómeno social europeo que fue el fascismo en general y el nazismo alemán en particular.

- El programa de bombardeos estratégicos supuso el empleo de una enorme cantidad de recursos humanos y materiales, que previsiblemente podrían haberse utilizado de forma más eficiente para otros fines, por ejemplo para abrir el segundo frente en Europa Occidental. Además, la USAF y la RAF sufrieron grandes pérdidas en aviones y tripulaciones. Solo los americanos perdieron 40.000 hombres y 6.000 aviones. En un mes - julio de 1943 - la USAF, que bombardeó Alemania a la luz del día, perdió 100 aviones y 1.000 soldados. La situación mejoró hacia el final de 1943 con la introducción de los cazas P-51 Mustang, capaces de escoltar a los gigantescos bombarderos hasta muy dentro del espacio alemán. Aunque las espectaculares incursiones aéreas fueron un instrumento perfecto de propaganda, así como inspiración para posteriores películas, tales como Dambusters y La bella de Menphis, nunca produjeron los resultados esperados, como reconoció  el estudio oficial publicado en 1946 “Datos del Bombardeo Estratégico”. El bombardeo no era muy exacto, aunque los americanos hablaran de “bombardeo de precisión”, y no pudieron evitar el continuo incremento de la producción alemana, que no cesó hasta el final de 1944. Por lo que respecta a la población civil alemana, murieron a causa de los bombardeos 300.000 personas. Los bombardeos originaron el odio de los ciudadanos alemanes hacia los aliados, pero no les desmoralizaron, pues siguieron determinados a continuar hasta la “victoria final”, que Hitler y Goebbels seguían invocando de forma convincente. 

- Por cada americano que “dio su vida”, como suele decirse, no menos de 53 soldados soviéticos dieron la suya; mientras que un total de 600.000 británicos y americanos morían en todos los frentes, incluida la guerra contra Japón, mas de trece millones de soviéticos cayeron en el frente oriental.

- En Italia en general y en Sicilia en particular, los americanos también colaboraron íntimamente con la mafia, que percibían como “bastión anti-comunista”… Esta iniciativa siciliana inauguró una vergonzosa, íntima y larga cooperación de posguerra entre los servicios secretos americanos y el hampa internacional, sobre todo en el lucrativo campo del tráfico de drogas. 

- Los acontecimientos de los años 1943 y 1944 en países como Italia, Grecia y Francia, habían mostrado claramente que eran los libertadores los que decidían cómo los fascistas eran castigados o perdonados, cómo se restauraba la democracia, qué influencia se les permitía tener a los movimientos de resistencia antifascista y a la población en general en la reconstrucción de su propio país y si se introducían o no reformas económicas, políticas y sociales.

- El avance agloamericano hacia la capital alemana tuvo una intentona en Holanda con “Market Garden” y fue impedido de nuevo en diciembre de 1944/enero de 1945 por la inesperada contraofensiva de von Rundstedt en Las Ardenas. Este último episodio estaba destinado a entrar en la conciencia colectiva americana, y en sus libros de historia, como una gigantesca y heroica batalla, que por supuesto sería celebrada por una producción de Hollywood. En realidad, la confrontación de Las Ardenas supuso un serio revés para los americanos. Al final la contraofensiva de von Rundstedt fue un fracaso, pero inicialmente la presión alemana fue considerable. 

- Lo que no consideraron en ese momento ni en Washington ni Moscú fueron las objeciones no solo morales sino prácticas que se le podían poner al Plan Morgenthau. Por ejemplo, el plan era realmente incompatible con las expectativas de pago por parte de Alemania de elevadas reparaciones, las cuales presuponían cierta riqueza, que era imposible con la aplicación del Plan Morgenthau. 

- Los hombres de negocios se daban cuenta de que sería imposible hacer negocios rentables con una Alemania pobre. 

- Washington y Londres querian asegurarse de que Stalin era consciente del triunfo de su fuerza aérea. Y para demostrarle la clase de cosas que se podían hacer con la flota de Lancasters, Liberators y Fortalezas Volantes, la RAF y la USAF juntas decidieron bombardear la capital de Sajonia, Dresde… sobre el horizonte nocturno pudieron admirar las brillantes luces del infierno de Dresde, que fueron visibles a más de trescientos kilómetros de distancia. 

- “Lo que yo creo que ocurrió es que los rusos se estaban moviendo demasiado deprisa y los aliados decidieron demostrarles que, aunque teníamos un gran ejercito, también teníamos una tremenda fuerza aérea, así que no presumáis chicos, o veréis lo que podemos hacer con las ciudades rusas. Esto fue lo que pensaron Roosevelt y el resto. Fue una atrocidad calculada, no tengo ninguna duda”. (Un miembro de los bombarderos que participó en la incursión sobre Dresde)

- El bombardeo de la capital de Sajonia no tuvo nada que ver con la guerra contra la Alemania nazi, una guerra que en aquel momento estaba prácticamente acabada. 

- La idea de que los soviéticos estaban dispuestos a invadir Europa en 1945 o es mas que un cuento de hadas, una de las muchas fábulas de la abundante mitología de la Guerra Fría.

- La captura de la capital alemana costó al Ejercito Rojo no menos de 100.000 hombres. Este precio fue casi tan alto como las pérdidas totales americanas en Europa durante toda la Segunda Guerra Mundial.


- Que uno de los más grandes dramas de la historia del mundo tuviera tan confuso e indigno final en Europa fue consecuencia, como dice Gabriel Kolko, de la forma en que durante los últimos días de guerra los americanos y británicos quisieron conseguir toda clase de grandes y pequeñas ventajas, relegando a los soviéticos, en los detalles de la inevitable capitulación alemana. 

- Truman no usó la bomba atómica para forzar a Japón a ponerse de rodillas, sino por otras razones. 

- Truman declaró hipócritamente en aquellos momentos que las dos bombas nucleares fueron para “traer a los chicos a casa”, es decir para terminar rápidamente la guerra, sin más pérdida de vidas americanas. Esta explicación fue propagada por todos los medios americanos, dando lugar a un mito desarrollado por la mayoría de historiadores americanos, que todavía es creído en el día de hoy. 

- Un ataque de miles de bombardeos sobre la capital japonesa el 9 y 10 de Marzo de 1945, originó el mismo número de víctimas que las de Hiroshima. 

- Sin la diplomacia nuclear de Truman, Europa nunca hubiera estado dividida por el “telón de acero”.

- Cada vez era más difícil para los soviéticos construir con éxito su sociedad socialista y debido a esta carrera todo hacía pensar que el proyecto terminaría fracasando, lo cual ocurrió finalmente, aunque la Elite del Poder americana tuvo que esperar casi cincuenta años para saborear su triunfo. 


- Si Washington se vio envuelto en la guerra contra la Alemania nazi (y contra la Italia fascista) fue porque el apoyo al enemigo de Alemania, Gran Bretaña, abría más perspectivas de negocios rentables, sin dañar la lucrativa conexión alemana. 

- Se presentó a los nazis como sádicos, gangsters, criminales y aventureros sedientos de sangre cuya llegada al poder en Alemania  había sido una trágica pero misteriosa peculiaridad de la historia; los nazis en otras palabras eran sabandijas que había que exterminar. 

- Durante las últimas semanas de las hostilidades los americanos habían ocupado una parte considerable de la zona soviética, Turingia y gran parte de Sajonia. Cuando la abandonaron, en junio de 1945, se llevaron al oeste mas de diez mil vagones de ferrocarril llenos del mejor y más nuevo material, patentes, etc. de la empresa Carl Zeiss de Jena y de las factorías locales de empresas como Siemens, Telefunken, BMW, Krupp, Junkers e IG-Fargen. Este botín incluyó el saqueo  de las factorías  nazis de las V-2 en Nordhausen, no sólo los cohetes sino documentos técnicos por un valor aproximado de 400 a 500 millones de dólares, así como unos 1.200 expertos alemanes en la tecnología de los cohetes, una de las cuales era el famoso Wernher von Braun. Finalmente los americanos también rapiñaron una considerable cantidad de oro, una parte relativamente pequeña pero importante del llamado Totengold der Juden, el oro robado a los judíos por parte de las SS que no había podido trasladarse a Suiza antes del final de la guerra. Este tesoro lo descubrieron los soldados americanos en una mina de sal en la ciudad de Merkers, en Turingia, y en el campo de concentración de Buchenwald. Está claro que estos traslados de tecnología, y toda clase de material valioso, incrementaron la ya considerable asimetría entre la zonas de ocupación alemanas. 

- Una Alemania dividida era más ventajosa para Washington.




Diario, Vaslav Nijinsky

DIARIO, Vaslav Nijinsky

Ediciones El Acantilado. 


- Yo he dicho muchas veces que comer carne es malo. No me comprenden. Piensan que la carne es algo imprescindible.

- La gente piensa que me voy a volver loco, pues piensan que voy a perder la chaveta. El que perdió la chaveta fue Nietzsche, pues pensaba. Yo no pienso y por eso no voy a perder la chaveta. 

- Las medicinas no sirven para nada. Las medicinas son dinero. El dinero no ayuda a la vida, sino que la complica. 

- A los españoles les gusta la sangre del toro, y por eso les gustan las matanzas. Los españoles son gente horrible, pues se dedican a la matanza de toros. La iglesia, con el Papa a la cabeza, no puede detener las matanzas de toros. Los españoles piensan que el toro es una fiera. El torero llora antes de matar al toro. El torero cobra mucho, pero no le gusta ese oficio.

- La fotografía estropea un ojo y la letra impresa muchos ojos.

- Mi estomago está limpio. No me gusta comer carne. Vi cómo mataban a un cordero y a un cerdo. 

- Amo a los animales y por eso me daba pena comer carne, pues sé que si como carne habría que matar a otro animal.

- El medicamento proporciona ayuda, pero si lo bebes todo te vas al otro mundo.

- Considero que no hay que conservar los cuadros de los muertos, pues arruinan la vida de los artistas jóvenes. 




La Cripta de Franco, Jeremy Treglown

La Cripta de Franco, Jeremy Treglown
Editorial Ariel.

- Desde hace varios años España busca a sus desaparecidos. Están en todas partes, en todas las comunidades autónomas, en todo tipo de terrenos. En muchos casos son los nietos, los bisnietos, los que han instado a las familias a manifestar lo que sospechan, o saben, o vieron, y han guardado para sí durante décadas. La política ha tenido mucho que ver. Según una ley aprobada en 2007, cuando e PSOE estaba en el poder, cualquiera que aporte pruebas razonables de la existencia de una fosa común tiene derecho a ayudar a excavarla. Los puntos que marcan en el mapa los emplazamientos probables, entre el País Vasco y Andalucía, Castilla-León y Valencia, dan a la península el aspecto de la cara de un niño con varicela.

- El rey abdicó y en 1931 se instaló un gobierno elegido democráticamente: el primero en España. Este gobierno se ganó la lealtad de los trabajadores y los intelectuales liberales, pero estaba debilitado por disensiones internas, por cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso electoral, por la aparente imposibilidad de resolver las dificultades económicas  del país y por el extremismo de una izquierda que alentó a su equivalente de la derecha.

- El levantamiento militar -que se proclamó justificado por la manifiesta incapacidad del gobierno para proteger a sectores de su propia gente, especialmente dentro de la Iglesia- contó con el apoyo de la mayoría de la desproporcionada cantidad de oficiales del ejército y de las clases medias y altas, de casi todos los obispos, aún poderosos, y de la gran mayoría de la población campesina católica de Castilla la Vieja y Galicia.

- Con frecuencia llamada el ensayo general de la segunda guerra mundial, en realidad la guerra civil española puede muy bien considerarse su primer acto.

- Si se dejan de lado los ocho siglos de dominación islámica de parte de España, entre el 711 y el 1492 -periodo más largo que el transcurrido desde que finalizó esa dominación hasta ahora- y se ignoran las posteriores expulsiones de musulmanes y judíos y la feroz expansión española en América, España aún parece diferente. ¿Será porque la segunda guerra mundial la ganó el bando equivocado? ¿El impacto cultural de la dictadura fue tan fuerte como el del nazismo?

- Mucho después de la muerte de Hitler y Mussolini, el régimen que ellos ayudaron a establecer en España siguió adelante. Cada persona que esté aproximadamente entre los cuarenta y tantos y los setenta y tantos y que haya nacido en España, nació durante el régimen de Franco, la mayoría fueron a la escuela en esa época y prácticamente todos los hombres que tienen más de sesenta sirvieron en las fuerzas armadas. Los edificios y las infraestructuras son asimismo parte de su legado: él mismo supervisó personalmente la creación de la monstruosa cripta donde ahora está enterrado a la cabeza de muchos de sus soldados, con el parque conmemorativo que la rodea llamado el Valle de los Caídos, y otros edificios públicos grandiosos, así como inmensos bloques de apartamentos municipales que construyeron en las décadas de 1950 y 1960, se deben a él. También se le debe, aunque de forma más indirecta, el que sobreviva tanto de la antigua arquitectura urbana: aunque durante la guerra civil bombardearon y cañonearon algunas partes de España, la neutralidad del país entre 1939 y 1945 lo salvó de la destrucción que sufrieron otros países europeos. Mientras tanto, el agua que riega los campos y sale de los grifos de tu hotel es, nos guste o no, el resultado del programa de construcción de presas del dictador; la electricidad que alumbra las calles lo es de sus planificaciones hidroeléctricas. Y también existe un legado artístico: pinturas, novelas, películas. 

- Cualquier obra realizada por personas que se habían quedado en España se consideró sospechosa, y casi fue imposible de encontrar en otros países. En realidad, hasta la muerte de Franco existió un gobierno republicano en el exilio, con base en México y ampliamente reconocido como el gobierno legítimo de España. Mario Vargas Llosa confesó que cuando era joven, en la década de 1950 en Perú, no leía  ningún escritor español contemporáneo que viviera en la Península Ibérica “por un prejuicio tan extendido por la América Latina de aquellos años como injusto: que todo lo publicado allá rezumaba ñoñez, sacristía y franquismo”.

- Al tratar de identificar qué tiene España de especial, descubrí enseguida que mucho tiene que ver con una obsesión por la “memoria” que está políticamente manipulada y es culturalmente amnésica. 

- Hoy, pese a las diversas dificultades sociales y económicas que comparte con la mayor parte de sus aún privilegiadas comunidades, España está gobernada por una democracia parlamentaria razonablemente segura y sensible. 

- Su sistema propio surgió en las décadas de 1970 y 1980 de la decisión de que las cosas no debían ser como habían sido durante las tres décadas y media pasadas. La dictadura misma había sido una reacción contra organizaciones anteriores y tuvo algunas consecuencias positivas. Las encuestas de opinión indican un importante nivel de aprobación, en lento descenso, del régimen de Franco. Esto se ve más entre los mayores que entre los jóvenes, si bien las anécdotas de algunos padres de adolescentes apuntan a que posible que José Antonio Primo de Rivera estaría comenzando a atraer de una forma nueva a los jóvenes, pero la democracia consiste en respetar las opiniones de la gente independientemente de su edad, por lo que el argumento de que la generación mayor se educó bajo Franco, aun cuando es cierto, queda compensado por el hecho de que los jóvenes se educaron después de su muerte, en 1975, un punto de inflexión de cuyas implicaciones sus padres y sus abuelos también han tenido tiempo, casi cuarenta años, para acostumbrarse. 

- Entre los más notorios defensores de la reciente racha de exhumaciones está el biógrafo de Lorca, Ian Gibson, cuyo primer libro, publicado estando Franco aún en el poder, es el relato del asesinato del poeta. 

- La actitud de los españoles con respecto a la muerte siempre ha sido una extraña mezcla de reverencia y tranquilidad. 

- La Ley de la Memoria Histórica de 2007 que, entre otras ocas, les exige apoyar las excavaciones y las investigaciones en los archivos y, salvo en casos de valor arquitectónico o histórico especial, quitar los recordatorios de la dictadura de Franco. Algunas de las solicitudes de Garzón eran quijotescas. Por ejemplo, anunció, en nombre de una cantidad de familias, que necesitaba, en un plazo de dos semanas, las listas completas de nombres de las bajas de la guerra civil. Pese a que los historiadores del siglo XX les encantó ver cómo se presionaba a los archivistas para que encontrasen y entregasen los registros documentales, también señalaron que la cantidad de material es enorme. 

- Los opositores legales de Garzón afirmaron con éxito que la ley de la memoria de 2007 otorga la responsabilidad a las autoridades locales y no a las centrales -la España democrática tiene un aparato administrativo muy descentralizado-, y que se había excedido en sus funciones. Como nunca renunciaba a los grandes gestos, Garzón insistió. Uno de sus argumentos era que toda persona que hubiese participado en el régimen de Franco y viviese aún debía ser juzgado por crímenes contra la humanidad. Al recordársele que el gobierno español elegido democráticamente en 1977 había aprobado una ley de amnistía, replicó que ninguna amnistía puede pisotear los derechos humanos. Mientras tanto, continuó presionando para que se hiciera algo con los descubrimientos de los historiadores que habían demostrado tanto que los psicólogos militares franquista experimentaban con presos republicanos en la esperanza de identificar los “genes rojos”, como que miles de niños hijos de mujeres republicanas, incluidos los nacidos en la cárcel, fueron entregados a parejas franquista o a órdenes religiosas con nuevas identidades. Muchos de estos adoptados a la fuerza siguen vivos y algunos de ellos han descubierto hace muy poco quiénes eran sus padres biológicos.

- La ley es un instrumento más romo que la historia. La defensa de Garzón, que incluía entre sus causas la apertura de la tumba de Lorca, , muchas veces daba la sensación de ser estridente en comparación con el trabajo minucioso de los historiadores que le nutrían de argumentos. Uno de los sobrinos de Lorca se quejó: “No necesitamos un juez para que venga y nos diga que Franco fue un asesino”. 

- Cuando aún no tenía cuarenta años, Garzón se relacionó estrechamente con el PSOE y durante algún tiempo estuvo a cargo de la campaña contra las drogas del partido. Cuando volvió al poder en 2004, el PSOE encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero inmediatamente comenzó a pelear por la aprobación de la su Ley de Memoria Histórica, con el efecto, probablemente intencionado, de inducir a las figuras clave del Partido Popular a oponerse a ella. Al caer en esta trampa el líder del PP, Mariano Rajoy, permitió que su partido se considerase no solo defensor sino el heredero natural del franquismo, y el PSOE, por contraste, como una versión idealizada del movimiento republicano renovado (Zapatero mismo hablaba con frecuencia de uno de sus abuelos, a quien habían matado los franquistas, pero no del otro, que los apoyaba). Al principio era poca la gente que acusaba a Garzón de puro partidismo: en el PSOE, como en otros sitios, había sido implacable descubridor de corrupciones. Pero la campaña con la que se le relacionaba comenzó a tener oposición, que quedó reforzada por el regreso al poder del PP a finales 2011. En una cantidad de ayuntamientos en los que había gobernado el PSOE pero ahora había reemplazado el PP, monumentos nuevos dedicados a la República se “re-dedicaron” oficialmente. Por ejemplo en Elche, al sudeste, un parque público de fines de la década de 1990 que llevaba el nombre de la heroína republicana Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”, pasó a llamarse Jardines de la República Argentina, y la Avenida del Ferrocarril, de nombre más que soso, se renombró provocativamente en homenaje a uno de los últimos alcaldes franquistas, Vicente Quiles, que había inaugurado una nueva línea de ferrocarril subterráneo. Mientras tanto, fuera cual fuese la legitimidad de sus esfuerzos relativos a la ley de la memoria, el propio Garzón fue acusado de excederse en otro caso, en que había dado instrucciones a la policía de que grabara en secreto las conversaciones entre los encausados y sus abogados, y se le echó de la judicatura. 

- Quizá hoy se ridiculice el pragmático “pacto del olvido” de las primeras épocas del posfranquismo,  pero tuvo un objetivo crucial.

- “Cualquiera que afirme que solo ahora es posible publicar novelas o libros de historia que cuenten la verdad acerca de la guerra civil y la dictadura haría mejor en decir que no ha leído los que escribieron antes, o que no se molestan en leerlos, porque ya no están de moda… En los diarios y en la televisión ves fotos de personas demasiado jóvenes para recordar la guerra civil, que lloran porque algunos esqueletos tienen las manos atadas. ¡Por supuesto que les ataron las manos!” (Antonio Muñoz Molina)

- La generación mayor tiene, de todas las maneras posibles, una comprensión más justa, más compleja, de aquella época que las personas más jóvenes. 

- Cuando España aprobó su ley de la memoria, ya se enfrentaba al aumento del desempleo más inquietante de Europa. Hoy más que nunca desenterrar el pasado puede parecer la nueva versión de esconder la cabeza en la arena. 

- Se cree que en total se mató a unos 6.800 religiosos entre curas, monjes y monjas, más que durante la Revolución francesa. 

- Franco sentó las bases de la relativa prosperidad de que gozaron los últimos años de su régimen y que continuó durante los veinticinco años finales del siglo XX. 

- Hacia 1970, la población había aumentado hasta el 37%. En ese mismo periodo, la población de Madrid se triplicó y creó lo que no mucho después Raymond Carr y Juan Pablo Fusi describieron como “un caso de urbanización único en Europa, una metrópolis que ha drenado las provincias circundantes y creado un desierto demográfico”.

- Es más fácil emprender grandes obras públicas bajo gobiernos autoritarios que bajo aquellos en los que la norma es la consulta popular. 

- Durante el régimen de Franco, mientras las población del país aumentó en un 40%, la construcción de presas se duplicó y la capacidad de almacenamiento de agua creció seis veces. Tanto se identificaba al Generalísimo con esas obras que su oponentes adaptaron una popular canción colombiana de entonces, “Se va el caimán”, para que refiriese a Franco “Se va el caimán, se va el caimán - se va para Barranquilla” y se cambiaba el nombre de la localidad por la del pantano al que se estaban refiriendo. 

- “Central eléctrica” es una de muchas obras que contradicen la idea, aún muy extendida, de que la censura franquista evitaba cualquier forma de oposición intelectual o creativa. 

- El tema es durante cuánto tiempo se ha de hurgar en la herida.

- La columnata de la abadía y la cruz visible desde Madrid, sin duda es la más imponente pieza fascista de arte y arquitectura paisajísticas que sigue en uso en el mundo.

- Las estatuas griegas, las pinturas del Renacimiento italiano, los fetiches africanos que una vez tuvieron poderes religiosos… ¿de quién son y dónde y cómo habría que cuidarlos? También han ido cambiando las ideas acerca de los museos mismos, de lo que hacen y para quién lo hacen. En todo esto participan inquietudes pedagógicas y también los movimientos de las artes visuales. Las nuevas tecnologías  desempeñan un papel capital junto con la aparición de lo que los sociólogos llaman “hipersegmentación” o enfoque sobre grupos y zonas cada vez más pequeños, todo lo cual facilita internet. Todas estas tendencias se pueden ver en los nuevos museos cuyo propósito es conmemorar, informar y, en algunos casos, recrear aspectos de la “experiencia de” la guerra civil española, sitios que en su misma naturaleza reflejan las culturas locales de las que ha surgido. 

- Si bien es cierto que Franco dependía mucho del apoyo aéreo italiano y alemán, lo mismo le ocurría al gobierno republicano con respecto a la aviación de la Unión Soviética. De la manera en que se hace hincapié en los ataques ítalo-alemanes sobre Cartagena, se corre el riesgo de que se piense que España era atacada por potencias extranjeras y no víctima de una guerra civil. 

- Al menos en Almería los dos bandos tienen sus monumentos. En otras ciudades españolas, las divisiones locales han causado una suerte de parálisis conmemorativa. Una de las zonas por las que se peleó con más fiereza fue Teruel, al este de Madrid, ciudad en manos de unas fuerzas nacionales al principio débiles contra las que los republicanos desataron una ofensiva en el invierno de 1937. El objetivo era desviar el ataque que se preveía contra la capital. Al principio se logró , pero la cantidad de refuerzos nacionales, junto con luchas internas entre los líderes militares republicanos causaron la recaptura de la ciudad un par de meses más tarde. Las bajas de los dos bandos durante  la breve pero salvaje campaña militar ascendieron a más de cien mil. Pero los que visitan la ciudad no se enteran de nada de esto. 

- Suele ser frecuente en España que los lugares más poderosamente representativos de los ocurrido sean aquellos sobre los que no se llama la atención.

- Después de morir Franco en 1975, la familia renunció a El Pardo y cuando también murió su viuda, vendieron la casa de Torrelodones por unos muy convenientes 300 millones de pesetas. Pero se les quitó nada. Gran parte de éxito de la Transición dependió de una combinación de realpolitik y la admirable decisión de no reproducir el triunfalismo reivindicativo que había caracterizado la victoria del Caudillo. En medio de un mayoritario (aunque lejos de unánime) deseo de olvidar aunque no de perdonas, muchas personas que habían servido al régimen anterior, desde políticos nacionales y locales hasta soldados y policías, permanecieron en sus sitios. Por lo que respecta al Pazo de Meirás, esto significó que hasta hace muy poco la familia gozó del apoyo, por un lado, del alcalde de la localidad -que por fortuna también era su farmacéutico-, y por otro, de una figura más poderosa aún, Manuel Fraga, arquitecto del boom turístico español en tiempos de Franco, uno de los padres de la Constitución de 1978 y fundador del conservador Partido Popular en sus modalidades actual y anterior. Por un feliz golpe de la fortuna, Fraga llegó a presidente de la comunidad gallega en 1990, cuando ya era casi octogenario. 

- Pese a los ataques del régimen al pintor, había una docena de obras de Picasso en el Museo de Arte Contemporáneo. 

- Artistas extranjeros que se habían afincado en la España de Franco: el rumano Pic Adrian en Barcelona, el estadounidense Mil Lubroth en Madrid, el alemán Will Faber en Ibiza, la francesa Liliane Ranceze en Gijón. 

- Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Manolo Millares y Antonio Saura. Todos gozan de celebridad internacional y todos vivieron y trabajaron en la España de Franco.

- En realidad lo artistas jóvenes tuvieron muchas oportunidades en la España de Franco, a pesar de haberse considerado que la cultura oficial era uniformemente tradicionalista y represora. A muchos se les dio la oportunidad de estudiar en París con becas francesas y gozando del apoyo de una numerosa comunidad artística española. Tàpies se benefició de ambas cosas y antes de los 30 años su obra se exhibía no solo en Barcelona y París, sino en la Bienal de Venecia, el Instituto Carnegie de Pittsburgh y en galerías comerciales de Chicago y Nueva York. 

- España era uno de los países de Europa con mayor número de artistas reconocidos internacionalmente y que participaban de los principales movimientos contemporáneos. Además, mientras durante el siglo XIX todos los pintores de talento tenían que emigrar, en el período de Franco volvían a vivir en la península. Este rumbo inesperado de los acontecimientos ¿sucedió a causa del régimen o a pesar de él?… La respuesta a esta pregunta es: ni lo uno ni lo otro. No son los gobiernos los que producen el arte, sino los artistas.

- En una de las bienales nacionales en España, un grupo de funcionarios nerviosos acompañaban a Franco mientras miraba algunos cuadros de Tàpies. “Esta es la sala de los revolucionarios, excelencia”, se cuenta que le explicó uno de ellos. Franco respondió alegremente “Mientras la revolución que hacen no sea más que esta…”. 

- Lo que está claro es que la idea de que la España de Franco fue un desierto por lo que se refiere al arte está muy lejos de ser verdad.

- Cuando miramos hacía atrás, nuestra vista siempre aplana el paisaje. En aquella época, cuando las personas inteligentes de España miraban había delante, veían la rica variedad que esperaban de un futuro posfranquista. Pero en las décadas de 1950 y 1960 España ya estaba viviendo ese futuro… la cultura española comenzó a ser posfranquista mucho antes del fin de la dictadura. 

- La pregunta antigua, pero que sigue ahí, es si alguna vez los artistas son políticos en el sentido serio de la palabra, por no hablar de poderosos. En el caso de la España demasiados del siglo XX, los ejemplos más frecuentes son Picasso, Miró y Dalí. Se ha escrito mucho sobre los tres, pero los puntos más importantes se pueden resumir sencillamente. Pese a que la izquierda se apropió del surrealismo, Dalí se negó a condenar al fascismo y le satisfacía vivir en la España de Franco. Durante la guerra civil, mientras residía en Francia, Miró puso parte de su obra explícitamente al servicio del bando republicano, pero en 1940 regresó a España. 


- Picasso no estaba en Guernica cuando la ciudad fue bombardeada, sino a salvo en su estudio de París, trabajando en su proyecto, aún sin título, para el pabellón español de la Exposición Universal. 

- Se alaba la neutralidad de España en la segunda guerra mundial y no solo por haber posibilitado la huida de algunos judíos europeos por el país, pero nada se dice de cuando Franco trató de convencer a Hitler de que dejase a España tomar parte en la guerra en condiciones que Hitler rechazó, o acerca de sus habituales arrebatos antisemitas o, en realidad, sobre las rutas de escape (para no hablar de oportunidades de trabajo) que el país ofreció a muchos nazis que huían después de 1944.

- Y así sigue la historia, con Franco avanzando lenta pero firmemente hacia cualquier cosa buena (como la restauración de la monarquía) y alejándose de cualquier cosa mala (como el extremismo de derechas entre sus aliados). Nos enteramos de que alrededor de 1950 se reconoció internacionalmente la legitimidad del régimen y que los líderes mundiales le consideraron “un jefe de Estado fiable”.

- Franco “dio luz verde” a las negociaciones de España para formar parte del Mercado Común Europeo (maravillosa manera de darle vueltas al hecho de que la CEE le había dado luz roja a España), estuvo de acuerdo con las reformas económicas liberales que hacia 1963 hicieron del país “el séptimo más próspero del mundo”. 

- El historiador de la cultura Luis Alegre Saz describe la “movida madrileña” liderada por Almodóvar como “fenómeno juguetón que surgió como reacción a la moralidad franquista” y da cuenta breve pero clara de los compromisos políticos del director, de los cuales no es el menos importante su ofensiva contra el gobierno de Aznar por enviar tropas españolas a Irak. 

- Pío Moa es un avezado propagandista, muy activo tanto en redes como editorialmente. Parte de su impacto se debe al ardid bien ensayado de presentarse como el personaje aislado que batalla contra el poder de las instituciones que lo excluyen de sus debates, postura semejante a la del historiador británico David Irving, aunque la similitud acaba aquí. Moa no niega lo peor de la dictadura. Si bien su libro más conocido exasperó a sus opositores con el título de “Franco: un balance histórico” (2005), su éxito tiene mucho que ver con el hecho de que, al sopesar los pros y los contras más extremos, lo que consigue y da es precisamente una hábil y casi histriónica impresión de equilibrio.

- Al guardar, que no olvidar, el pasado, los que fueron derrotados en la guerra civil evitaron “un ajuste de cuentas ignominioso” y desviaron la atención del hecho de que estaban restaurando, de formas mucho más prácticas, el sistema que se derrotó en 1939. Es como si hubieran leído a Max Weber y pensado, como él, que no hay nada más abyecto que pretender solo tener la razón. Javier Cercas condena sin atenuantes a aquello que “en vez de preocuparse con lo que le interesa al político, es decir el futuro y la responsabilidad hacia ese futuro, se preocupan por temas políticamente estériles de culpas pasadas”.

- La memoria es sintética, es un constructor formado a partir de toda una gama de informaciones mezclada con respuestas psicológicas -imaginativas-.

- La mitología popular ha exagerado el punto hasta el cual la dictadura controlaba lo que se escribía, no solo ella por sí sola sino en comparación con las libertades que, se suponía, disfrutaban otros países.

- Tampoco es que en esa misma época en Gran Bretaña y en Estados Unidos no existieran conflictos relacionados con la libertad de expresión.


- Hay que decir en defensa de Gironella, en primer lugar, que por la mejor literatura de su época, y también de la nuestra, transcurre una inacabable corriente de realismo social que sin duda es una de las características más sólidas de la literatura de guerra de mediados del siglo XX en general, ya sea española, estadounidense, inglesa, italiana o rusa.

- Los republicanos habían masacrado a alrededor de mil prisioneros nacionales cerca de Paracuellos del Jarana, atrocidad que aún sigue viva en la memoria de los conservadores españoles, aunque los del otro lado no la mencionan mucho.

- Los cineastas españoles eran más cosmopolitas que la mayoría de sus compatriotas, y sus conexiones con la industria italiana era especialmente liberadoras: una de las causas era la fuerza del comunismo en la Italia de posguerra. Hacía bastante tiempo que el realismo social, que en esta época solía ser difícil de distinguir el realismo socialista, formaba parte de las películas españolas y también de sus novelas y, pese a la censura franquista, recibía el aliento de sus conexiones italianas, particularmente después de 1951, año en que Madrid dedicó toda una semana a exhibir películas italianas de aquel momento.

- El control de la industria cinematográfica por el gobierno no fue iniciativa de los nacionales, y tampoco fue exclusivo de España.

- Se ha hablado mucho y bien, especialmente fuera de España, de la llamada “estética franquista”, gracias a la cual en las décadas de 1950 y 1960 se estrenaron varias películas excelentes y heterodoxas, pero desde nuestra perspectiva actual, los métodos que utilizaron -ironía, simbolismo y sobre todo ambigüedad- no son tan distintos de los que se encuentran en el repertorio cinematográfico de otras culturas con mucha menos censura. Por otra parte, pocas películas rodadas (o novelas escritas) incluso en regímenes democráticos son tan buenas, y muchas de las mejores se hicieron a pesar de todo tipo de dificultades, ya fueran políticas o económicas.

- Franco mismo manifestó astutamente que aunque Berlanga no era comunista, era algo peor: un mal español.

- No es necesario ser un dictador para considerar que la pornografía libre para todo el mundo no constituye un signo de civilización avanzada. Tampoco es, como ya hemos visto, que el cine español durante el mandato de Franco no haya podido hablar de las realidades sociales, políticas e históricas.

- Una de las maneras de explicar la Transición española es decir que comenzó con la muerte de Franco a finales de 1975 y terminó con el establecimiento de una nueva Constitución democrática en 1978. Pero el proceso fue más gradual: comenzó con diversos ajustes políticos ya en la década de 1950 y continuó hasta bien entrada la de 1980, e incluso la de 2010.

- Los éxitos del PP en las elecciones de 2011 hallaron su expresión a nivel local en una nueva oleada de cambios de nombres de calles, actividad que casi se ha convertido en el nuevo deporte nacional español. En el centro de Sevilla hay una calle que ha tenido tres nombres diferentes en menos de cuatro años.